Empleo y tecnología unidos

La robótica y el futuro del empleo

Los robots no son una novedad, han estado en las fabricas y puestos de trabajo durante años, pero es ahora cuando empezamos a ver que están ampliando sus conocimientos, subiendo la escalera corporativa y mostrando una increíble productividad, algo que nos está empezando a preocupar.

Hace apenas unos pocos años, teníamos a los robots Roomba limpiando nuestros suelos, y hasta nos parecía gracioso, pero esquema ahora, estamos viendo peligrar nuestros puestos de trabajo.

La robótica y el futuro del empleo

Un robot de Momentum Machines puede elaborar una hamburguesa gourmet en 10 segundos, y pronto podría reemplazar a un equipo entero del McDonalds.

Un dispositivo de fabricación de Universal Robots no sólo puede soldar, pintar, atornillar o pegar, también puede construir nuevas piezas para si mismo cuando se desgastan.

Y esta misma semana Google ha ganado una patente para empezar a construir robots trabajadores con personalidad.

Esta nueva generación de robots inteligentes se han vuelto más sofisticados y especializados que sus primos de primera generación, como el Roomba o Siri. El ascenso de los robots y la robótica pronto harán que haya que reformar nuestra economía.

Hay cierta lógica es esta afirmación, pues investigadores de la Universidad de Oxford han estimado que el 47 por ciento de los empleos de Estados Unidos, podrían ser automatizados dentro de las próximas dos décadas. Y si hubiese un margen de error y serían la mitad de esa cifra, tenemos un problema.

En la visión del un futuro factible, hay una revolución industrial, pero con los robots, seguido por un nuevo y radical estado económico en el que los seres humanos vivirán vidas más productivas y empresariales, con los ingresos que generen las máquinas.

Todas las predicciones llevan al mismo lugar: la obsolescencia de la mano de obra humana. Esta idea ya está presionando a sectores específicos.

Los coches autónomos serán el 75% de todo el tráfico para 2040. Esto creará millones de conductores (taxistas, repartidores, camioneros, conductores de autobuses, de ambulancias, etc.) desempleados, y además la transformación de toda la infraestructura en el trabajo, y de las estaciones de servicio.

Siempre hay una voz en el debate que dice que no tenemos que automatizarlo todo simplemente porque podemos hacerlo. Sin embargo la historia nos enseña que la resistencia a crear cosas nuevas es un fracaso.

La pregunta que surge es: en un mundo en el que el trabajo es desempeñado por robots, ¿cómo se deben distribuir los recursos?

Es una pregunta que se hacen todos, y que precisamente Stephen Hawking respondió de esta manera: "Todo el mundo puede disfrutar de una vida de ocio de lujo si se comparte la riqueza producida por las máquinas, o la mayoría de la gente puede terminar miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas están en contra de distribuir la riqueza.

Como tantas cosas, desde la cancelación de la deuda al cambio climático, la realidad de la situación es fácilmente entendida por los científicos, académicos, filósofos, activistas, etc. ; y las únicas personas que se resisten incondicionalmente, son los políticos autodenominados "realistas".

La cuestión de cómo distribuir la riqueza en el futuro gira en torno a una cuestión planteada en el pasado: Cómo rehacer la red de seguridad social que encarna la solidaridad, generosidad y confianza, algo que el estado de bienestar presente ha desvencijado con la carcoma de la suspicacia mutua.

La idea de una renta básica universal se enmarca como una manera distribuir los ingresos a partir del derecho. En su más simple iteración, todos los ciudadanos reciben los mismos ingresos. Pero esto es la teoría, en la practica los números no cuadrarán, y no podrá ser tan equitativo e igualitario.

Lo que está claro, es que nos acercamos a un futuro con la posibilidad de que muchos trabajos sean innecesarios, y nos enfrentamos a más preguntas existenciales: ¿cómo encontraremos significado a nuestras vidas sin trabajo? ¿En que nos ocuparemos todo nuestro día?, etc..

Aunque no sabemos a ciencia cierta cómo será la vida en el futuro, y sobre todo los trabajos, lo que si hay que esperar es un cambio, que va a suceder bastante rápido.

En apenas 5 años, observaremos un mundo completamente diferente. Por eso, hay que entender cuan urgente es tener un plan para el futuro, y estar preparado para cuando llegue.

Muchas personas no son conscientes de ello, y siguen con su vida como si nada vaya a cambiar, como que van a conservar sus trabajos hasta que se jubilen y puedan cobrar una pensión de jubilación.

Pero no señores, no va a haber ninguna pensión para nadie. De mayor no vamos a ir a asilos, con suerte nos cuidaran unos robots, y sin suerte, alguien se apiadará de nosotros.